domingo, 17 de diciembre de 2017

«Ven»

Now I'm breaking at the bridges 
and at the end of all your lines



Ven, como declaración de intenciones. Porque yo no me atrevo a decirte que todavía te quiero y tú ya no eres el valiente de los dos. Porque tú eres un mentiroso y a mí siempre me han gustado los titiriteros.  

Todas las canciones llevan ahora tu nombre. Nunca llegué a ser revolución porque no toqué tus labios. Ven, porque sé que no te gusta perder y yo voy a lograr que pierdas la cabeza por mí. (Tranquilo, sólo pasearé por ella) (de vez en cuando) (todas las veces que creas oír mi nombre en las aceras).

Vago sola, me muero de sed y tus ojos son un oasis en medio del desierto. Tu hogar siempre será el mar porque éste te lleva al mío. Ven, dime en quién piensas. Eres la alevosía de todos mis adjetivos, pero sobretodo eres un egoísta y un niño pequeño.

(Pero yo siempre cumpliría todos tus caprichos, ven).

jueves, 28 de septiembre de 2017

Garabatos

It ain't on the surface



Quisiera escribir del mar. De tus ojos. De cómo empiezan a caer las hojas en este otoño o de dónde viene el sonido de esas carcajadas.

Pero no.

Sólo puedo enlazar palabras. Mi lengua sigue enredada en otra boca. Veo pétalos, muertos, en el suelo. Que es donde estoy.

tropiezo/ caída/ dientes de leche/ sangre/ tinta/ sangre/ lágrimas/ ¿sangre?/ ya no me duele./ arañazos/ cicatrices/ me río./ me desangro. / río hasta desangrarme./ herida/ hedor/ pasado/ letras en repetición/ mi vida en repetición/ sangre/ muerte/ sangre/ sangre/ lunares/ más sangre/ ¿cadáver? / ¿entonces por qué sigo aquí?

Soy yo misma, pero parezco otra. O al revés.

jueves, 31 de agosto de 2017

Politoxicómano

[…] quería escribir sobre todas las posibles formas de morir - Virgina Woolf

Ilustración de Paula Bonet

Encierro la mitad de mi tristeza en un suspiro de despedida. La otra parte la muerdo en unos labios que tiemblan de miedo.

Qué hay que hacer cuando no se puede hacer nada. Yo no puedo parar un tic tac que no es el mío. Pero por qué me late el corazón a destiempo si yo estoy bien, escupo.

Pero me escupo a mí misma y nada me duele más que mi propio desprecio.

Nada aparte de ti. Plantaste raíces en mi pecho y estómago; y ahora que llega el otoño comprobamos que no somos perennes. Tus palabras en mi oído se llevan las hojas. Has desencadenado un huracán.

Escupo, con asco: tú no me quieres. Nunca me has querido. Eres un amante de la soledad que pensó que quizá podría desengancharse. Mi amor también es nicotina, pero tú no paras de llorar. 

Y así de deshechos nos hemos quedado.


lunes, 29 de agosto de 2016

Delirios de un corazón con miedo

Los versos en cursiva pertenecen a la poeta Luna Miguel y a su libro La tumba del marinero.

Ilustración de Albert Soloviev

Observo mi propia mano en una instantánea analógica, trato de tocar mi propia mano con mi propia mano, decía: mi propia sombra con la mano y no estoy tocando nada.

En casa
en el pasillo
me miro los dedos de los pies
y sigo caminando 
de frente,
siempre de frente. 

Mi ropa cae al suelo 
frente a la ducha 
por su propio peso,
las gotas caen al suelo 
frente al espejo
por su propio peso,
mi problema
mi náusea
no cae.  

Ilustración de Albert Soloviev

(Por eso me duele, ¿sabes? Por eso me duele la sangre: porque está fuera. Y dentro no duele y fuera mata. Y dentro no daña y fuera asusta. Qué intensa la sangre. Qué peligrosa. Por eso me duele, ¿entiendes? ¿Lo entiendes?).

¿Si lo que pica, 
 rasca,
  y escuece,
     sana...

y las lágrimas vienen del mar...

podré convertirme en sirena, mamá?

domingo, 28 de agosto de 2016

Poeta terminal

Esta tarde entro en trance 
si quizás ya nunca te lances, 
quién sabe... 
Hoy rechazo hasta el aire 
sobrevivo con demonios 
que jamás podré contarle a nadie. 
- Día Sexto, No tengo miedo

Ilustración de Albert Soloviev

Estás enferma; por favor, mírate.
No, no lo digo por tus pies sin color, ni por tus manos frías y temblorosas. 

Por favor, levántate de nuevo y arrástrate o camina hasta el baño otra vez. Mírate, mírate fijamente y rectifica. 

Da igual que te roces los miedos y tu rostro con eso a lo que llamas dedos, que ahora no son más que un ramo de espinas dormidas y casi muertas. Da igual, me da igual, ¡me da igual que acaricies tu abdomen o que quieras arrancarte a pedazos las tiritas de donde te han hecho sangrar literal y metafóricamente!

No digo que estés enferma porque hayas estado dos veces fuera de ti en menos de una hora, no. Ni porque tu estómago esté tan vacío como las cuencas de tus ojos afiladas con cucharas tras estos últimos días. 

Estás enferma porque te miras, te tocas, te sientes, y... No te reconoces. No sabes aclararme ya quién eres, no te erizas la piel por cómo eres ahora de cactus. 

Y te ríes, te ríes como si te fueran a anestesiar para la operación de la vida, agarrándote el poco sentido común que te queda y medicándote risa terminal para celebrar un (d)año nuevo. 

Estás tan cuerda, que te he confundido con soga. Y no veas qué divertido. 

martes, 26 de julio de 2016

Oxímoron de pensamientos

We should not be the same, but I'm just a ghost,
and still they echo me. They echo me in circles.
 


- Píntame, de cualquier color, menos de olvido.
- Eras la remitente de mi carta de amor propio.
- Yo quería ser la destinataria de tu odio, para qué mentir.
- Tienes los dedos cruzados.
- Lo niego, lo prometo.
- Escribes, como si pudieras salvarnos.
- Escribo, pidiendo ayuda.
- ¿Por qué me hiciste inventar el miedo a perderte, si no te tengo?
- Le temía a las agujas hasta que llegaste con tus palabras.
- Tienes ojos de faro, corazón.
- Mi alma, mi faro sólo sabe brillar hacia dentro.
- ¡Chica huracán, sopla, de ti depende el renacer de mis cenizas!
- No. Hoy no quiero ser fénix...
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué no huyes? Conmigo.
- ¿Cómo voy a huir si soy cárcel?
- Mi corazón está roto, qué me dices.
- El mío se está desangrando por estar enjaulado, enrédame ahora.
- Sabes que te quiero como nunca perdí a nadie.
- Eres eso que siempre quise y nunca podré tener.
- Tus mentiras son para mis oídos lo que mis labios a los tuyos...
- ¿Entonces son la definición de perdición?
- Por favor, engáñame otra vez, musa.
- Nunca debí fiarme, poeta; te quiero.
- Y yo... Yo era lo que tú eras, tú serás lo que yo soy.
- ¿Oniria?
- Insomnio.

jueves, 14 de julio de 2016

fiera domesticada


ojalá brote de tu llanto un dolor frío carcomido 
como tu corazón manoseado y vendido a mi infierno 
tras haber destrozado mi confianza 
– y no puedas insultarlo como poema 

quise buscar en tus ojos 
algunas piedras o algún resto de amor, 
¿y sabes qué? 

ya habías almorzado, 
y las estrellas, de repente 
estaban llorando por mis flores sobre tu epitafio 

ahora aprietas los dientes con rabia 
te muerdes la lengua
 mientras yo misma armo creo construyo una religión 
donde bailar 
encima de tu tumba 
es el único sagrado mandamiento 

tu tupido pelaje, que trenzaba con versos de poesía 
se convertirá en ceniza enterrada junto a tu recuerdo 

Lobo mudo, 
no me llores. 
No me aúlles tus palabras de melancolía, 
no ahora, que ya sé 
que sólo soy un foco nocturno 
al que miras cuando no sabes qué hacer.